Cómo empieza realmente
En tu boca viven bacterias normales, alojadas en una película pegajosa llamada placa. Cuando les llegan azúcares, producen ácidos que disuelven los minerales del esmalte. Esa disolución ocurre varias veces al día, y tu saliva reconstruye lo perdido en los intervalos.
El problema aparece cuando el equilibrio se rompe. Si el azúcar llega a menudo, la saliva nunca dispone del tiempo suficiente para reparar el daño. La pérdida se acumula día tras día hasta que aparece un agujero.
Las cinco etapas
- Mancha blanca — la primera señal, y una fase que aún se puede detener e incluso revertir con flúor y mejor higiene. Sin dolor alguno.
- Caries en el esmalte — ya hay una pequeña cavidad. Todavía sin dolor, pero ya no hay marcha atrás.
- Caries en la dentina — la capa bajo el esmalte es más blanda, así que avanza más rápido. Empieza la sensibilidad al frío y al dulce.
- Llegada a la pulpa — el tejido vivo se inflama. Aquí aparece el dolor de verdad: pulsátil, peor por la noche.
- Absceso — la infección sale por la punta de la raíz hacia el hueso. Hinchazón, a veces fiebre.
Fíjate en que el dolor llega en la cuarta etapa. Justamente por eso importan las revisiones: las tres primeras son completamente silenciosas.
Tratamiento según la etapa
- Mancha blanca — flúor profesional y cambio de hábitos. Sin fresa.
- Caries en esmalte o dentina — se elimina la parte afectada y se coloca un empaste, del color del diente.
- Caries extensa — el diente puede necesitar una reconstrucción mayor o una corona que lo proteja de la fractura.
- Afectación pulpar — endodoncia: se retira el tejido inflamado, se limpian y se sellan los conductos. El diente se conserva.
- Absceso — drenaje y tratamiento de la causa. La extracción es el último recurso, cuando el diente no se puede salvar.
La regla es sencilla: cuanto antes se detecte, más ligero, más barato y más corto es el tratamiento.
Por qué a veces hacen falta radiografías
La caries entre dos dientes no se ve a simple vista, por minuciosa que sea la exploración, porque se esconde en el punto de contacto. Solo la radiografía la revela. Por eso no se hacen placas de forma rutinaria ni al azar, sino cuando la exploración lo justifica y cuando van a aportar información útil — siempre con la dosis más baja razonable.
Prevención que funciona
- Flúor — pasta de 1450 ppm, dos veces al día. Es la medida preventiva mejor demostrada.
- No te enjuagues con agua después — escupe solo. El enjuague arrastra el flúor antes de que actúe.
- Limpia entre los dientes a diario — seda o cepillos interdentales. La mayoría de las caries empiezan donde el cepillo no llega.
- Baja la frecuencia del azúcar, no solo la cantidad. Ojo con refrescos y zumos, incluidos los naturales.
- Selladores en niños — una capa protectora sobre la superficie de masticación de los molares definitivos, antes de que aparezca ninguna caries.
- Revisiones — con el intervalo que fije tu dentista según tu riesgo, no un calendario fijo para todos.